Muchas veces estamos frente a situaciones que nos exigen enseñar, ser maestros de otros. La vida con otros es estar en un continuo aprendizaje y enseñanza. Esta tarea implica responsabilidad ya que la vida de uno mismo es enseñanza para otros. Esto experimento Jesús de Nazaret, el cual enseño con su vida. La EXHORTACIÓN APOSTÓLICA CATECHESI TRADENDAE, en el nº 8 nos dice que “el que enseña así merece a título único el nombre de Maestro” refiriéndose al modo particular y dedicado con el que Jesús enseñaba.
El contenido de su enseñanza lo tenemos en los evangelios presentes en la biblia. En ellos se puede apreciar que la autoridad de su enseñanza es dada por la coherencia de vida que tiene con su enseñanza “la coherencia y la fuerza persuasiva únicas de su enseñanza, no se explican sino porque sus palabras, sus parábolas y razonamientos no pueden separarse nunca de su vida y de su mismo ser. En este sentido, la vida entera de Cristo fue una continua enseñanza: su silencio, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor al hombre, su predilección por los pequeños y los pobres, la aceptación del sacrificio total en la cruz por la salvación del mundo, su resurrección son la actuación de su palabra y el cumplimiento de la revelación” (nº9). Con esto podemos ver lo importante que es ser Maestros en la vida, más aun si somos educadores en instituciones puesto que son personas que se nos confían. A ellos los formamos en aéreas especificas pero a todos nos incumbe educar para la vida. Jesucristo nos enseña esto y lo hace para que nosotros seamos trasmisores de sus enseñanzas con responsabilidad y dedicación completa.Es una misión a emprender con otros nunca solos, ya que es en esta dinámica donde también los educadores son educados. En este tiempo actual es muy importante el no caer en individualidades sino en una comunidad, en un con otros donde no se excluye a nadie sino que se incluye, asumiendo lo que el otro es, resolviendo las dificultades que pueda haber en la comunicación. Educar encontrando el modo de llegar a cada uno es encontrar la comunicación con el otro y esto no será posible si no se tiene presente que el otro es alguien distinto de mí y de otros. Educación se da si hay comunicación, esto era lo que hacía Jesús con los que los rodeaban enseñando con parábolas, con su vida; sin excluir a nadie. Esta es nuestra tarea ya que todos aprendemos y enseñamos con nuestra vida, sin excluir a nadie.
En el siguiente video podemos ver un sencillo ejemplo de lo que significa no dejar de lado a nadie veanlo hasta el final.


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